¿Qué hacemos con el 9?

Buscando en el YouTube de los recuerdos. En los últimos días he comprobado con esa satisfacción que te ensancha ligeramente el pecho cómo una idea que deslicé por aquí se va imponiendo poco a poco: del confinamiento no saldremos siendo mejores personas. Ni peores, eh. Ni siquiera iguales, ya tenemos bastante con pensar que saldremos. Lo que sí parece evidente es que #cuandotodopase estaremos mejor documentados. Algo es algo. Y es que en mayor o menor medida, todos hemos repasado partidos y resúmenes que han servido para ordenar jerarquías internas y repartir justicia —subjetiva, se entiende, la cuarentena es introspectiva por definición y nosotros cabezotas—. En mi caso, bucear en las aguas tranquilas de la fútbolteca me ha ayudado a colocar a los Romário, Bergkamp, Henry o Gullit en puestos más altos de mi escalafón.

Cualquier highlight pasado nos parece mejor. Me pregunto si esta nostalgia comprensible a la que nos ha empujado la ausencia de fútbol en directo no es injusta para con los jugadores en activo. Y creo que sí. Por ejemplo y sin abandonar el gremio de los delanteros, pienso en cómo le sentará esta pausa a Luis Suárez. No sólo a su maltrecho menisco, me refiero a su figura: ¿es positivo o negativo para la percepción que se tiene del uruguayo ver ahora imágenes de su peak que podríamos situar entre 2013 y 2016? Si por un lado admiramos lo que fue, por otro lamentamos lo que ya no es ni será. Engañosa tesitura, convendría contar hasta 100 antes de opinar. Pero no lo hacemos. Como digo y como cantó Mick Jagger, old habits die hard y no hay virus que pueda con nuestros juicios absolutos. Así que en palabras del propio Pistolero, «el parón viene bien y mal».

Volver la vista atrás es bueno a veces. Sin que sirva de precedente, me asomo a un debate excluyente del universo Barça que me estimula: ¿Suárez o Eto’o? Hay tela que cortar. Luis ha ganado 1 Champions y 4 Ligas en 6 temporadas de azulgrana, sumando 270 partidos, 191 tantos (un promedio de 0,71 goles por 90′) y 108 asistencias. Samuel conquistó 2 Champions y 3 Ligas en 5 años, disputando 199 encuentros y firmando 130 goles (0,65 por partido) y 40 asistencias. Es decir, con el currículum de ambos sobre la mesa no sabría a quién contratar para el puesto de mejor 9. Mientras lo pensáis, pongo en la balanza dos tangibles que para mí pesan mucho; el uruguayo ha castigado 9 veces al Real Madrid por 4 del camerunés, que por su parte anotó el primer gol en dos finales de Champions por uno del charrúa, el 2-1 en Berlín. ¿Os habéis decidido? Yo tampoco.

Si cada día tiene diferente color. Para atacar a Suárez se tiende a utilizar —o debería decir manosear— su sequía europea fuera de casa pero curiosamente se omite que en su periplo azulgrana Eto’o firmó un único tanto on the road, aquel valioso cabezazo contra el Chelsea en 2006. Esto ni mucho menos aclara el debate pero sí corrobora que «confinados estamos más guapos». Un poderoso argumento a favor del camerunés es su presión contagiosa, factor que por edad y piernas Suárez no ha logrado mantener en el tiempo. Lucho no está precisamente exento de carisma y arrojo, pero el fuelle, el carisma y la voracidad de Samu son inalcanzables. Diferentes épocas y perfiles; quizá el prototipo de jugador Eto’o sea más beneficioso y productivo para el Barça que Suárez, quien individualmente y en abstracto es un delantero más completo y certero que el camerunés. ¿Mejor así?

Mirar hacia delante es vivir sin temor. Remover el pasado nos hace ser injustos con el presente, pero entre un resumen y otro es inevitable mirar al futuro. ¿Es hora de un relevo en el 9? Sorprende que con media plantilla en el mercado sólo se hable de Suárez en términos de anfitrión ante la llegada de Lautaro o Neymar. Si del argentino ha destacado sus «movimientos espectaculares» desviando cualquier pregunta sobre compatibilidad, con el brasileño ha sido más cariñoso recordando el aprecio del vestuario por alguien que «tiene muchísimo todavía por dar». ¿Mensaje a los de arriba o lapsus refiriéndose también a sí mismo? Estoy convencido de que Luis tiene ganas de más, la cuestión es qué intenciones tiene el club con un 9 de época. El mínimo exigible sería afrontar la decisión con valentía y ser sólo un poco injustos hoy para que mañana no parezca haberlo sido demasiado.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s