Un fracaso anunciado

El Barça se quedó sin títulos por primera vez en 12 años. Incluso en sus peores temporadas en la última década, el equipo había conseguido “rascar” alguna Copa o Supercopa. Y el Barça, como en los cinco años anteriores, volvió a naufragar en Europa. Lo más grave, es que ni el fracaso en Liga ni una nueva humillación en Champions sorprendieron a buena parte de la afición. El FC Barcelona ha quedado reducido a escombros por una junta directiva que, con una gestión negligente, ha llevado a la ruina económica y deportiva al que hace 10 años era el mejor y más admirado equipo del planeta. El fracaso del Barça lleva tiempo anunciado.

1. Una gestión negligente

Junta directiva que encabeza Bartomeu, decía hace unos años que era hora de acabar con el caduco círculo virtuoso que solo se apoyaba en éxitos deportivos. Los que emprendieron una acción de responsabilidad contra Laporta no han sido capaces de dar continuidad a un legado insuperable, ni tampoco cumplir las promesas de sanear las arcas del club. Mil millones de euros derrochados en las últimas temporadas en jugadores que no solo no han conseguido asentarse, si no que han fracasado rotundamente con la camiseta del Barça, son la mayor prueba de que la gestión económica y deportiva ha sido negligente.

2. Cartera vs Cantera

En plena vorágine de títulos ganados por el Barça de Guardiola, que llegaba a alinear entre siete y once jugadores formados en La Masía, la afición Barcelona ira se jactaba del modelo del club, la cantera, frente a la cartera que abría el Madrid para tratar de combatir al Pep Team con fichajes millonarios como Cristiano Ronaldo o Kaká, entre otros. Eran tiempos de vino y rosas en los que se confiaba en la cantera, con independencia de que apenas hubieran jugado en Tercera, como Busquets o Pedro, o que se jugasen las semifinales de Champions, como Tello o Cuenca. El Barça tenía una idea, un modelo, que se respetaba y era garantía de éxitos.

Desde la llegada de Rosell y Bartomeu, el modelo ha ido cambiando. La cantera quedó aparcada (Sergi Roberto es el último asentado en el 11, más allá de Ansu Fati y de las esporádicas apariciones de Riqui Puig) y se apostó por grandes fichajes que no han rendido como se esperaba. En los últimos 5 años el Barça ha gastado 1.000 millones de euros y solo De Jong ha sido titular con regularidad: Coutinho , el más caro de la historia (145 millones de euros) acabó cedido en el Bayern y metiendo dos goles en la sonrojante goleada de Lisboa es, quizás, una de las mayores metáforas de lo que ha sido la gestión.

Pero el listado es muy largo: Dembélé (138) lleva nueve meses sin jugar y ha sido incapaz de brillar en una gran noche, con excepción de un partido en el Bernabéu. Griezmann (120), llegó un año tarde, más caro, no se ha adaptado al Barça y ha acabado siendo testimonial con Setién. Solo De Jong (75) ha aparecido, aunque de forma intermitente, en una temporada de contrastes. De Malcolm (41), Paulinho (40), André Gomes (35), Arda Turan (30), Paco Alcácer (30), Neto (26), Junior Firpo (18), Braithwaite (18), Aleix Vidal (17), Digne (15) y las decenas de fichajes con comisiones para el filial es complicado rescatar un momento.

Mientras, canteranos que en otro contexto podrían haber lucido en el Barça, se han ido a otros equipos a precios de saldo. En un primer vistazo, podría enumerar a Onana (portero titular del Ajax), Cucurella (Getafe), Grimaldo (Benfica), Thiago (Bayern), Adama (Wolverhampton), Dani Olmo (RB Leipzig) o Icardi (PSG) y me estoy dejando a muchos por el camino.

3. Columna envejecida

El Barça salió a jugar (iba a escribir compitió, pero estaría utilizando un término impreciso) contra el Bayern con un equipo con la media de edad más alta de su historia, y lo acabó pagando. En realidad, este ha sido un mal endémico toda la temporada, y se ha notado en los partidos de mayor exigencia física, especialmente, después de la cuarentena.

El Barça tiene a todos los jugadores del núcleo duro por encima de la treintena, y ninguno tiene recambios de garantías en el banquillo. Jordi Alba, Piqué, Busquets, Rakitic y Suárez juegan todo, tienen más de 30 años, y todos ellos están lejos de su mejor forma. Solo Piqué y, en menor medida Busquets, han aportado algo de cordura, pero ambos evidencian que necesitan relevos que les den oxígeno para poder rendir a su mejor nivel.

4. Descalabro físico

A raíz de esto, el Barça ha sufrido una barbaridad contra equipos de vértigo capaces de imponer su ritmo. Pero ya no solo contra equipos poderosos como el Borussia, el Madrid o el Bayern. También contra Sevilla o Valencia, incluso en el Camp Nou, donde antes el Barcelona dominaba los partidos de cabo a rabo y ahora sufren incluso contra Leganés, Español u Osasuna. El parón del coronavirus sentenció a un equipo que llegaba con la lengua fuera, y que ha tratado de salvar la liga y la Champions con 12 jugadores del primer equipo.

5. Planificación deportiva inexplicable

Nadie pareció tomar nota de lo que pasó en Roma (“con Paulinho y Coutinho esto no pasa”) y el Barça se estrelló en Anfield de igual manera con Arturo Vidal y Coutinho. Quién podría imaginarse que la apuesta por jugar a merced del rival podría salirle bien al Barcelona.

Parecía que con el fichaje de De Jong el Barça trataba de volver a sus orígenes, pero fue un espejismo. El club fracasó en el intento de fichar a De Ligt y apostó por Umtiti, inédito otra temporada más, y trajo a Griezmann, derrochando 120 millones, en lugar de buscar un recambio para Suárez.

Con los mismos problemas estructurales del año anterior, la dirección deportiva creyó conveniente prescindir de Carles Pérez y Aleñà en invierno, no fichó a Haaland cuando pudo y tuvo que acabar incorporando a Braithwaite sin que pudiese participar en Champions. Un despropósito de mercado de invierno, en el que se fió todo a la recuperación de Dembélé, que nunca llegó.

6. Valverde, (Xavi) y Setién

Con Valverde se le dio continuidad a un proyecto que ya no debería tenerla. La vida extra que tuvo tras Roma desembocó en una Liga y en un sonoro traspiés en Champions en Anfield. La debacle contra el Liverpool no tuvo efectos inmediatos con el pretexto de que el Barça tenía que jugar la final de Copa, en la que el equipo salió derrotado al campo y claudicó contra el Valencia. A partir de ese momento, el proyecto de Valverde no tendría que haber continuado, y varios de los pesos pesados tendrían que haber salido.

No se hizo y la temporada comenzó con los mismos males que el año anterior y con un equipo viciado y hundido. Sin identidad de juego, sin fortaleza defensiva y sin capacidad para sobrevivir a las adversidades, las mayores virtudes en las temporadas anteriores, la etapa de Valverde acabó de forma abrupta tras el mejor partido de la temporada en la Supercopa de enero.

Llegó Setién, tras negociar de forma «clandestina» con Xavi, con un ambiente errarecido. Aterrizó, prometiendo morir con sus ideas. Lo intentó una semana y media y se dejó amedrentar tras la derrota en Mestalla (2-0). Desde entonces renunció a lo que creía y decía que iba a defender y trató de hacer lo que no sabía. El resultado fue un desastre: eliminación en Copa, subcampeón de Liga y una humillación en Champions.

Más allá de quedarse sin títulos, lo que más se le puede achacar a Setién es haber incumplido su promesa, olvidarse de mirar a la Masía, y jugadores como Riqui Puig, que en la reanudación de la temporada, fue de las únicas noticias positivas de un equipo deprimente.

7. Miedo a domicilio

Hace unos años, cualquier equipo que se enfrentaba al Barça tenía miedo. Sabía que iban a ser 90 minutos de suplicio. Ahora, con el equipo únicamente entregado a Messi, basta con poner intensidad y ganas para hacer tiritar al Barça. El equipo tiene pánico cada vez que salta al césped lejos del Camp Nou, y es incapaz de gobernar un solo partido. Los grandes de Europa sacan la apisonadora sin que el Barça sea capaz de sacar dignidad para sobrevivir o competir de tú a tú. Cada gol encajado supone una losa que el equipo es incapaz de levantar, diluyéndose como un azucarillo.

Sin embargo, los dolores de cabeza del Barça ya no solo son en Champions. En Liga, cada partido a domicilio ha sido un suplicio. Lejos del Camp Nou el Barça se dejó una buena cantidad de puntos: Athletic, Osasuna, Granada, Levante, Sevilla, Valencia, Celta y, por supuesto, el Madrid, son dolo algunos ejemplos de la equipos que martirizaron al Barça cada vez que salía de su estadio. En campos repletos y también en estadios vacíos, el equipo no ha tenido ninguna personalidad para jugar en escenarios adversos.

8. La soledad de Messi

Guardiola dijo que lo único que tenía que hacer la cúpula directiva del Barça era rodear bien a Messi y procurar que no se aburriera. Y no lo dijo una noche cualquiera. Fue después de ganar la Champions en Wembley contra el Manchester United, después de una de las mayores lecciones futbolísticas que se recuerdan.

Rosell y sus secuaces no pararon hasta que Guardiola decidió irse, y se propusieron destruir todo su legado. Tampoco tomaron nota de la recomendación de Pep. Para qué hacer caso al Dalai Lama, debieron pensar en la zona noble del Camp Nou. Tras las marchas de Neymar y de Dani Alves, y con la acelerada decadencia de Suárez, Leo se ha quedado solo, sin socios una vez que Jordi Alba ha perdido frescura, y con la salvedad de Ansu, su protegido bajo el campo, al que Setién tampoco dio oportunidades.

Messi tuvo que hacer de Xavi, de Iniesta, de Messi, pero necesitaba alguien que le acompañase y no lo encontró. Ni en Roma, ni en Anfield ni tampoco en Lisboa. Leo se quedó solo y se aburrió. Y el Barça se volvió un equipo vulgar y ramplón. El Barça se convirtió en la Argentina que más deprime a Messi.

9. Ansu Fati y Riqui Puig, los brotes verdes

Los paralelismos con la temporada 2007-2008 son evidentes. Una temporada en blanco, la espiral autodestructiva que acabó con derrotas sonrojantes en el Camp Nou en Liga (entonces el Mallorca, ahora el Osasuna), en la que la única noticia a la que aferrarse fue la aparición de jóvenes que trataron de echarse al equipo a la espalda.

Si en el último año de Rijkaard ese papel le correspondió a Bojan, en esta ocasión Ansu Fati fue la sorpresa en el primer tercio de competición y Riqui Puig tras el parón, aunque solamente en Liga. Dos de las perlas de La Masía sobre las que se debe edificar el futuro.

10. Medidas inaplazables

Fruto de los nueve puntos anteriores, el Barça no puede tardar más tiempo en tomar unas medidas que, desde hace años, eran necesarias y que ahora son inaplazables. Piqué fue el primero en dar el paso al frente, indicando la necesidad de un relevo, pero la reestructuración debe ser profunda.

Hay jugadores que, como se suele decir, lo han dado todo, pero que no están para ser titulares en el Barcelona. Muchos deberían salir: Jordi Alba y Rakitic deben dejar sus puestos liberados. También Suárez, que tiene que entender que debe ser suplente o buscar suerte en otro equipo. Busquets y Piqué deberán dejar paso a los jóvenes y guiarles desde el banquillo. Sergi Roberto no ha sido capaz de ser el jugador que se esperaba, desnaturalizado en el lateral derecho.

Otros, como Semedo o Junior no dan la talla. Umtiti hace tiempo que prefirió no triunfar. Y Arthur perdió el norte entre la noche barcelonesa y sus problemas de pubalgia. Dembélé no está ni se espera. Arturo Vidal no es el prototipo de jugador que necesita el Barcelona. Y Griezmann no ha sido capaz de dar un golpe encima de la mesa.

El Barça debe reconstruirse desde la cantera y con fichajes estratégicos para, poco a poco, volver a sus orígenes. Y, al frente de la nave, tiene que haber un entrenador que crea en lo que hace y que lo haga de acuerdo con la filosofía del Barça.

Todo lo demás, será repetir errores. Y volver a fracasar, como ya estaba anunciado.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s