Premio sin recompensa

En el fútbol, como en la vida, no siempre sale cara. Ya vale volcar todo tu ser en que algo salga de una manera, dedicar las máximas horas posibles o encontrar un plan viable que, cuando llega la hora de la verdad, el destino coge las riendas y decide sin miramientos. Cuando el desenlace no te favorece solo queda mirar atrás con orgullo, sabedor de que has caído con tus ideas. En Barcelona hay un orgulloso caído. Un equipo que ha conseguido dar el paso más complicado, el de equipararse a la élite europea. No habrán ganado (pese a merecerlo), pero han avisado.

Un paso que se venía fraguando desde antes de comenzar la disputa. Lo avisaba Lluís Cortés en la previa del encuentro, el equipo no iba a renunciar a su estilo. Y manteniendo el estilo han caído. Con las mismas once que contra el Atlético, excepto Mariona, que entraba por Lieke Martens. Si la balear terminó a un nivel excelso la temporada pasada, en los dos partidos oficiales que ha disputado el equipo sigue demostrando ser una jugadora totalmente necesaria en los esquemas azulgranas.

Con toda la artillería en el campo, David se disponía a intentar batir a Goliat. Pero una vez arrancó el encuentro, las tornas cambiaron rápidamente y resultó que Goliat no era tan gigante como parecía o David le había tomado la medida. Los primeros minutos del Barça fueron sublimes. Excelsas en la recuperación de balón, teniendo la posesión con sentido y acechando con peligro la portería alemana. El choque empezó tan bien para las catalanas que tuvieron una ocasión y un penalti a favor por manos del Wolfsburgo en el área que la colegiada no vio.

Con el paso de los minutos, el inicio fogoso del cuadro visitante fue diluyéndose y el encuentro comenzó a igualarse. Si bien es cierto que las lobas no quisieron responsabilizarse del esférico, poco a poco fueron recuperando terreno, especialmente en la medular, para igualar las fuerzas a las de su rival. Sin embargo, y esto es algo que ocurrió durante todo el encuentro, les costó un mundo defender a una Mariona Caldentey que se movió a las mil maravillas por el frente de ataque e interpretó a la perfección lo que necesitaba el Barcelona en cada momento. En el minuto 38, Oshoala avisaba con un disparo que se marchaba desviado por muy poco.

Antes del descanso hubo intervención de Sandra Paños para dejar el marcador inmóvil. La segunda mitad comenzó, de nuevo, con superioridad azulgrana pero un balón rebotado en Mapi León hizo trabajar a la meta para desviar el esférico a córner. En el 51, Caroline Graham Hansen tenía una ocasión idílica para materializar, pero pecó de generosa y se la dio a una Oshoala que no llegó al remate. El Barça se gustaba y se veía superior en el encuentro, pero entonces llegó el golpe. Siete minutos más tarde de la oportunidad de la noruega, una jugada de ataque del Wolfsburgo terminaba en tanto alemán. Rolfö aprovechó una serie de rebotes, con cierto infortunio, para anotar el único gol de la noche.

Lejos de amedrentarse, las de Lluís Cortés respondieron con un cabezazo de Oshoala que se marchó rozando el larguero, con una ocasión de Hamraoui y con una acción a bocajarro que Mariona mandaba arriba. Con el partido a pulsaciones muy altas, ambos técnicos decidieron realizar el primer cambio. Para las germanas entro Wolter por la goleadora Rolfö y para las catalanas lo hizo Aitana Bonmatí en lugar de Oshoala. Con este cambio se buscaba más movilidad y dinamismo en el centro del campo, algo que estaba poniendo en serios apuros al Wolfsburgo.

El FC Barcelona nunca le perdió la cara al encuentro y siguió acechando la puerta rival para intentar lograr girar el electrónico. Desde el banquillo dieron entrada a Patri Guijarro por Alexia, Vicky Losada por Hamraoui y Lieke Martens por Leila, pero ni por estas consiguió el equipo doblegar la defensa rival. Todavía hubo tiempo para un par de ocasiones, pero el encuentro murió con el Wolfsburgo agotando la posesión en campo culé. Así, el pitido final confirmó una realidad cruel: llegaba a la final el equipo que menos lo mereció sobre el césped.

Pese a ello, el FC Barcelona ha abierto otra puerta más en Europa. La mejoría respecto a la temporada pasada es más que evidente, el nivel físico ha aumentado y es capaz de imponerse sobre sus rivales. El problema ante el Wolfsburgo fue el acierto de cara a puerta. No obstante, las azulgranas ya están en la élite europea. Queda todavía camino por recorrer, pero el objetivo de la Champions está más cerca que nunca. Y ese es el valor que hay que darle a esta derrota. Porque el año pasado no se pudo, este se ha podido, pero no se ha dado y a partir de la próxima Champions todo puede ocurrir. Dad la bienvenida al Barcelona, porque se está construyendo un equipo campeón.

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