Cuando hasta los accidentes te sonríen

Hay una especie de energía, quién sabe si una fuerza de la naturaleza, que nos acompaña y nos da un empujón extra cuando todo nos sale rodado. Puede parecer que no es importante o decisivo, ya que cuando surfeas la cresta de la ola parece como si ninguna racha de viento puede tumbarte. Pero se nota.

Tomando como ejemplo al homólogo del Barça Femení, el Barça masculino, se trata de un equipo que vive prácticamente a las antípodas de esta magnífica sensación. En los últimos días vio como  Balde, que estaba aprovechando la lesión de Jordi Alba para destaparse como gran promesa, se lesionó. O Eric Garcia, que está poniendo todo el empeño del mundo en hacerlo bien, lleva 2 expulsiones en 6 partidos. 

Pues el mejor equipo femenino de Europa tiene la energía (otros lo llaman suerte) de que haga lo que haga, las cosas le van bien. Resulta que el partido, como los pocos que llevamos en este curso, empezó con un Barça fluido pero no mucho, preciso pero no mucho, peligroso pero no mucho. Sin rozar la excelencia de la temporada pasada.

Aunque cambió al encajar el sorprendente 0-1. Cata Coll pecó de baja estatura y no pudo llegar a un remate de cabeza bastante parable. Eso sí, el Barça se lo tomó como lo que era, un accidente, y esperó a que la energía positiva que acompaña a sus jugadoras hiciera acto de presencia. Y no tardó mucho.

Llegó el 1-1 de la siempre oportuna Bruna tras un erróneo rechace de Cris, la portera del Alavés. El 2-1 vino en otro accidente mayúsculo: una defensa rival intentó despejar de cabeza el remate de Martens, pero el efecto del bote hizo que el balón terminara dentro de la portería. Y el 3-1 antes del descanso se consiguió gracias a un chut de Crnogorcevic que fue desviado por una defensa del Alavés. Un accidente detrás de otro. Y todos les sonreían al Barça.

En la segunda mitad fue tres cuartos de lo mismo. Las futbolistas blaugranas apretaron más y, por ende, la fortuna les sonrió más veces. Patri se llevó por delante el balón cual tren de mercancías a la salida de un córner y Mariona fusiló para el 4-1, Graham sacó un centro envenenado que, en la línea de fatalidades para el Alavés, se tragó la portera e hizo el 5-1 y hasta Melanie Serrano marcó con el muslo el 6-1. El último accidente que favoreció a la goleada fue el 7-1 de Pina tras una indecisión entre Oshoala y la portera rival. Si Jonatan Giráldez comprara la lotería, hoy le tocaría el premio gordo. Todo a favor.

Finalmente y para romper la dinámica, tanto el 8-1 de Jana como el 9-1 de Oshoala llegaron en grandes jugadas del equipo, que recordó, por si hacía falta, que por sí mismas ya son las mejores.

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