Un partido de twitter

El conjunto de Jonatan Giráldez se impuso por 1-6 a un descosido Rayo Vallecano en la 29ª jornada de la Primera Iberdrola

Aitana Bonmatí, en un partido de pretemporada frente al Montpellier | Imagen de Àlex Pérez

El Barça visitaba Vallecas en la penúltima jornada de campeonato. Ante el cuadro blaugrana, un Rayo Vallecano hundido que ya sabe que la próxima temporada deberá competir en la segunda división del fútbol español. Un equipo histórico que durante los últimos años ha tenido que competir contra sus rivales en el césped y contra su presidente en el palco. Y es que Presa ha logrado su objetivo: Hundir al equipo femenino. Con una gestión propia de un ciego dirigiendo el tráfico, el presidente ha ido encadenando polémica tras polémica.

Desde los famosos bocadillos hasta no querer poner un médico en el equipo para no desabastecer la sanidad pública. Pasando, por supuesto, por poner al frente del banquillo a un entrenador que bromeaba con destrozar a una mujer, pero que fuese mayor de edad para no meterse en jaris. Pasa que calma, que era bromi, decía. El caso es que con esos precedentes, la salud del equipo de la franja estaba más que hundida. La tensión por las nubes y menos pulsaciones que el tobillo de un gorrión.

Aún con todo, Vallecas suele ser un territorio difícil de conquistar. A las bucaneras les sobra coraje y corazón, a pesar de que vengan de lamerse las heridas semana tras semana. Pero, como no podía ser de otra manera, el partido no se televisaba. Otro más que se queda lejos del espectro televisivo. Y es que, en ocasiones, ver un partido de fútbol femenino entraña más dificultad que bañar a un gato. Empezaba, así, el partido en Twitter.

Deslizando el dedo hacia abajo para cargar las noticias, a ver si aparecía algo sobre el partido, aparece la publicación de una perfil que se dedica a recoger todo tipo de tweets negacionistas de la vida en general para pasar un buen rato. En este caso, una tal Mariló afirmaba que las vacunas programan nuestros hígados para que produzcan veneno y nos maten. Dicho comentario me estremece, así que entro en el perfil. Encuentro a una tal Olga que también afirmaba que su amiga había fallecido por culpa de la segunda dosis. El cáncer que sufría la susodicha era un detalle sin demasiada importancia, por lo que parece.

«Hostia, el partido.» Y vuelvo a deslizar la página. Expulsión de Engen y de Jonatan Giráldez. 1-0 en el marcador. Es que no se puede uno quedar embobado ante la elocuencia de los negacionistas, que empiezan a pasar cositas. El caso es que Engen cometió una infracción que, por lo visto en Twitter, no era para tanto. Y Jonatan Giráldez fue expulsado por decir en voz alta lo que muchos piensan: Que el nivel del arbitraje español es más discreto que Wally en la Ciudad Deportiva del Atlético de Madrid.

Con el marcador por detrás, con diez futbolistas sobre el verde y ante un Rayo que olía la sangre… ¿Qué podía pasar? Aitana Bonmatí. Pero ya llegaremos a eso. Tras la expulsión de la Noruega, Twitter avisa que se puede ver el partido a través del perfil de Instagram de Cris del Mini. Porque ella no era la heroína que imaginábamos, pero sí la que necesitábamos. Así que con el móvil en pequeñito y con vista desde la grada, nos habíamos transportado a Vallecas. «¡Vamos, Jenni! Cuando como, me siento Jenni…», se oye al otro lado de la pantalla. Es como estar allí mismo. Lo que pasa que es como estar allí, pero sin las lentillas y sufriendo un aneurisma cerebral, pues mi móvil aguanta lo que puede y eso es poco. Imagen pixelada y a trompicones, es hora de volver a Twitter.

Madre del amor hermoso, Rusia. Que resulta que dice Putin que está bien hecho lo de invadirle la casa al vecino. Que como se ha sentido atacado por la OTAN, pues que ¿Qué iba a hacer él? Ahí si que no hay duda. Es tarjeta roja de manual. Una entrada por detrás y con el VAR mirando. Pero ojo que Zelenski, presidente de Ucrania, tampoco es un santo, que viene de prohibir once partidos políticos. Eso tranquilamente podría ser tarjeta amarilla. Está el partido un poco tenso en esa zona.

Pero Aitana Bonmatí. Para quien no la conozca ni sitúe, Aitana es esa futbolista que lleva el 14 en la espalda y «Aitana» en la camiseta. Eso ayuda bastante a situarla. Bien, pues la de Sant Pere de Ribes podría alquilar una nave industrial, convertirla en su lugar de culto, fundar su propia religión a la que cientos de feligreses asistirían encantados y en un altar poner sus botas para que la gente pudiera rezarle. Porque tiene ángel y mucho fútbol. Ayer el Barça arrancó perdiendo y antes de que acabase la primera mitad, Aitana había remontado el partido.

De nuevo deslizar Twitter y actualizar noticias. Pues ahora miles de personas se congregan frente a clínicas para incordiar a las mujeres que, por el motivo que sea, deciden abortar. Y están con cruces cristianas, carteles y panfletos. Porque todos ellos aman profundamente la vida y al ser humano hasta que este sale homosexual, y entonces ya les suele dar igual si lo matan. La siguiente noticia responde al precio de la gasolina. Que como siga subiendo, la opción más rentable será la de adoptar un caballo y convertir Sant Adrià del Besos en el nuevo Oeste.

Madre mía, Eleven. Que todavía no ha recuperado sus poderes y así cómo va a salvar Hawkins. Y Vecna tiene sus cosillas como villano. Si este fuera futbolista, tendría pinta de centrocampista defensivo al que le preocupa más el tobillo del rival que el balón. Sea como sea, el tráiler de la nueva temporada de Stranger Things está muy bien y te deja con ganas de más. Suena buena música y al acabar, vas al calendario para ver cuántos días quedan para que comience la nueva temporada.

Ah, claro. El partido. Pues resulta que ya ha finalizado. De noticia en noticia, de meme en meme, el partido llega a su final. Aitana consuma el primer hat-trick de su carrera profesional y el aficionado culé se lo ha perdido. ¡Se lo ha perdido! Eso es un dramón y no las películas de Antena 3. Jenni Hermoso, Claudia Pina y Marta Torrejón son las tres futbolistas que también han sumado su diana al electrónico. Y punto. Un Barça con diez futbolistas durante ochenta minutos gana y golea. Desbloquea un nuevo hito en su juego: Golear con una menos. Pero no se ha podido ver el partido. No se ha podido ver nada.

Es la gran pena del fútbol femenino. Que no se puedan ver los duelos y que a los máximos responsables les importe más bien poco. Porque si ellos no pueden llenarse los bolsillos, entonces que nadie pueda encender la tele para verlo. Este deporte solo crecerá si los de traje y corbata pueden trincar de él. Y si no, pues tantos palos en las ruedas como los que ya se han puesto. La realidad es que, con situaciones como esta, lo único que se consigue es que el aficionado que empezaba a entrar en materia, la abandone. Pero bueno, se dice que el año que viene ya será una liga profesional.

Sin prestar atención y durante dos horas tirado en el sofá. Deslizando el dedo y pasando de app en app para ver dónde pasan cosas. Así se pudo seguir el partido del FC Barcelona que suma ya 29 jornadas de liga ganando y está a tan solo una de igualar el pleno de victorias en liga. Un hito que solo logró el Levante hace más de veinte años. Claro que, para lograrlo, deberán superar a un Atlético de Madrid que ya se ha despedido de sus tres capitanas. Un conjunto que ya fue verdugo la temporada pasada. El preludio de la final de Champions. El último baile en liga. Qué Barça. Qué equipo. Qué partido. Y no el de Twitter.

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